Los cinco criterios de la mesa explicados con ejemplos, y la forma concreta de proponernos una historia para que la leamos entera.
Recibimos propuestas casi todas las semanas y decimos que no a la mayoría. No por nivel: por encaje. Estos son los cinco criterios reales, escritos tal cual los usamos.
1. Dominio comprobable de un mundo concreto
No buscamos opinadores generalistas. Buscamos a quien puede explicar, con detalle, cómo funciona un mundo por dentro: cómo se negocia un traspaso, cómo se prepara un cuerpo, cómo se lee un currículum en siete segundos.
El indicador es simple: si tu trabajo tiene procedimientos que casi nadie fuera del gremio conoce, encajas.
2. Una cicatriz de la que se pueda hablar
Un error propio con nombre, fecha y aprendizaje. No hace falta que sea dramático. Hace falta que sea real y que estés dispuesto a contarlo.
Las conversaciones donde el invitado solo cuenta aciertos son las que peor envejecen y las que menos gente termina.
3. Que la historia no esté ya contada
Si has hecho diez podcasts este año respondiendo a las mismas preguntas, el episodio va a sonar a repetición y lo sabemos los dos.
Esto no descarta a nadie: solo cambia el ángulo. Con invitados muy entrevistados buscamos la parte de su oficio que nunca les preguntan.
4. Disposición a hablar sin guion
Aquí no se mandan las preguntas por adelantado. Se habla quince minutos antes para conocernos y a partir de ahí la conversación va donde tenga que ir.
Si necesitas un cuestionario cerrado y aprobación previa de temas, esta mesa no es el sitio y te lo diremos con respeto.
5. Que no vengas a vender
Puedes hablar de tu empresa todo lo que quieras: es tu historia. Lo que no hacemos es convertir un episodio en un anuncio.
La regla práctica: si tu objetivo es que la gente entienda tu oficio, encajas. Si tu objetivo es que compren esta semana, hay formatos mejores y los tenemos.
Lo que no puntúa
No puntúan los seguidores. No puntúa el cargo. No puntúa haber salido en televisión. Y no se paga por sentarse: no cobramos a los invitados ni aceptamos pagos por entrevistas.
Un autónomo con doce años de oficio tiene más posibilidades que un directivo con un discurso corporativo.
Cómo proponernos una historia
El formulario de la web es la vía rápida, pero lo que de verdad marca la diferencia es el contenido. Tres líneas bien escritas pesan más que un dosier:
- Qué has construido o sostenido, con una cifra: años, personas, clientes.
- Qué sabe usted que casi nadie sabe de su oficio.
- Un error propio del que esté dispuesto a hablar.
Con eso basta. Respondemos a todas las propuestas, también a las que no encajan, y en menos de 48 horas.



